El Señor Lobo y la Ingeniería de Servicios

Mr. Wolf

Estimado lector, apreciaría de una forma inimaginable que leyeras el artículo con la siguiente banda sonora de fondo, a poder ser en bajito y en el orden que están colocadas las canciones. En mi humilde opinión, es la mejor forma de leer el texto que tienes delante.

Me encanta el cine. Recuerdo pasar innumerables tardes sentado en el sofá junto a mi padre viendo una infinidad de películas de todos los géneros, épocas y colores habidos y por haber. Pero si hay un momento que siempre tendré marcado en la memoria hasta el fin de mis días, ese es la aparición del Señor Lobo en Pulp Fiction. El Señor Lobo, para quien no lo sepa, es un hombre cuya autodefinición casa a la perfección con la de un Ingeniero de Servicios: soluciono problemas. Si lo piensas bien, eso es básicamente un negocio. La solución a un problema a cambio de una remuneración.

El Ingeniero de Servicios nace de la necesidad de las empresas por contar con una figura capaz de integrar la trifuerza del conocimiento. Negocio, Tecnología y Clientes. En teoría, al salir de la carrera deberíamos estar más que capacitados en estos 3 ámbitos para enfrentarnos al mundo laboral, pero, igual que a mis compañeros, nunca deja de asaltarme la misma duda. ¿Cuánta verdad hay en esto?

Salir de la zona de confort nos aterra a todos. Dar un paso en territorio inexplorado siempre da miedo. No sabemos qué vamos a encontrar ni cómo vamos a reaccionar. Estos miedos se acentúan al salir al mercado con un título que tiene un nombre tan singular como el nuestro.

Hace un par de meses organicé junto a los delegados de la titulación una serie de entrevistas a ex estudiantes de la titulación para solucionar todas las dudas que rondan a los alumnos respecto a la acogida en el mercado laboral de un Ingeniero de Servicios. Te invito a verlas en el canal de la titulación. Cada una de las 4 entrevistas me aportó un punto de vista que, aunque todas diferentes, acababan convergiendo en la misma idea.

En primer lugar, todos los entrevistados se quitaron las máscaras desde el primer momento y afirmaron que pocas empresas, por no decir ninguna, buscan actualmente Ingenieros de Servicios. Es una cruda realidad, pero no encajamos a la perfección en ningún puesto de trabajo actual. Sin embargo, es nuestra irregularidad lo que nos hace destacar en un mar de miles de perfiles de Administradores de Empresas, expertos en Marketing o Ingenieros del Software. Todos estos perfiles están especializados, en el mejor de los casos, en conocer mucho de su materia, pero poco o nada de las demás. Mientras que un Ingeniero de Servicios conoce de todas las materias, pero ninguna en total profundidad. Esto nos permite tener la mente siempre abierta a dar la mano al aprendizaje de multitud de disciplinas que gravitan en torno a nuestras tres áreas de conocimiento, lo que nos da una enorme capacidad de adaptación en el mundo de constante de cambio en que vivimos.

Esta adaptación es un talento cada día más imperioso que parece ser negado por aquellos que desean mentirse a sí mismos para dormir tranquilos en un mundo que aún entienden y dominan. Pero como dijo Heráclito de Éfeso, “El cambio es la única constante”. Creedme cuando os digo que el verdadero Ingeniero de Servicios está preparado para la inestabilidad como ningún otro perfil, a no dejar nunca de aprender y sorprenderse por el mundo como un niño pequeño, a no dejar nunca de buscar formas de mejorar procesos, servicios, modelos de negocio y experiencias de usuario, creando así más valor en su entorno.

Tal vez no seamos capaces de traer la pericia de un experto que se haya especializado en una única materia, pero podemos traer algo que rara vez hará el resto. Nuestro As en la manga es la disrupción que tanto se necesita hoy en día para sorprender y desligarse de la corriente a la que nos empuja nuestro entorno. Disrumpir para hacer las cosas de formas distintas, mejores y más eficientes que nuestros vecinos. La disrupción para no tener miedo a pensar fuera de la caja y salir por la tangente con una idea asombrosa con la que sea necesario aplicar un proceso de reingeniería en todos los sistemas de la empresa para aventajar a la competencia.

Nadie obtiene estas habilidades de forma innata. Estoy de acuerdo con que a cada uno de nosotros se nos pueden dar mejor o peor unas u otras en función de nuestras capacidades, pero el Ingeniero de Servicios debe ser capaz de integrar todas las posibles, sin olvidarse de que el que pretende ser todo para todos, termina siendo nada para nadie.

Esto se consigue gracias a que los docentes de la titulación siguen un minucioso pero imperceptible plan en el que no solo se nos forma en hardskills, sino también en softskills introduciendo pequeños caballos de Troya en forma de prácticas para las que claramente no estamos preparados y debemos sacarnos las castañas del fuego, como si se tratase de la vida misma, preguntando a conocidos, estrellándonos una y otra vez contra el mismo muro hasta hallar la solución, o buceando entre los foros más recónditos de internet en busca de la respuesta que necesitamos para resolver el enigma que atañe a la tarea.

Es encomiable la habilidad que tienen los profesores para crear este tipo de retos subyacentes bajo la apariencia de una simple práctica más, que en realidad nos ayuda a desarrollar el ingenio, la proactividad, la creatividad y la perseverancia, además de permitirnos vislumbrar cómo será nuestro futuro en un entorno laboral para el que nadie estará totalmente preparados debido a su constante evolución. Porque, ¿para qué ser experto en una materia que quedará obsoleta en menos de 5 años? ¿No es mejor tener una robusta base de conocimientos que nos permita moldear tanto nuestras maestrías como el futuro de nuestro alrededor?

Porque esa es la tarea de un Ingeniero de Servicios. Moldear el Futuro solucionando los problemas del ahora.

Por todo esto el Ingeniero de Servicios debe esforzarse por ser capaz de integrar en la organización aquella trifuerza del conocimiento de la que hablamos al principio. Es una tarea titánica para una sola persona, por ello el Ingeniero de Servicios nunca debe olvidar el valor de su equipo. Aunque eso es una historia para otro día.

Durante las entrevistas, Lucía Trillo comparó al Ingeniero de Servicios con los artistas del Renacimiento. Una comparación que, aunque un tanto pretenciosa, esconde parte de razón. Mientras que el autor renacentista vino a traer a la ciencia, las artes, la política y la filosofía hacia un enfoque en el ser humano, el Ingeniero de Servicios viene a traer la tecnología y los negocios con enfoque en las personas y no en los procesos. Primero pensamos en el componente humano y luego cómo utilizar la tecnología para solucionar el problema.

Pero todo lo que me explicaron los entrevistados solo sería mera palabrería si no existieran claros ejemplos sobre para qué sirve un Ingeniero de Servicios.

El Ingeniero de Servicios es capaz de diseñar, remodelar y perfeccionar los procesos que una organización realiza para aportar mayor valor a los consumidores. Un claro ejemplo es la sustitución del proceso para hacer el pedido en un restaurante de comida rápida. Hace unos años si queríamos realizar una comanda, debíamos hablar con el dependiente que estuviese recogiendo los pedidos, pero ahora basta con acercarnos a una pantalla, elegir lo que cuya presentación tenga mejor pinta y coger un “localizador” para que el dependiente encuentre dónde nos hemos sentado.

Sin embargo, esto es jugar a lo fácil, ya que este sistema lleva varios años en funcionamiento. Un verdadero Ingeniero de Servicios es capaz de trasladarse 5 años al futuro e imaginar qué será necesario para un cliente pueda pedir un taxi autónomo desde su smartphone.

Diseñar una página web que sirva para alojar Hackathones a nivel mundial.

Liderar una asociación de estudiantes que organiza eventos de emprendimiento a nivel universitario.

Colaborar con empresas internacionales para hacer nacer una Startup americana en 3 meses.

O incluso diseñar, en un Hackathon de 4 horas, un sistema de puntos que logre una mayor fidelización de los clientes en tu cadena de hoteles gracias al uso de la gamificación.

Todos estos son proyectos reales que ayudan a hacer la vida más cómoda y sencilla a la gente de nuestro entorno. Cada uno de los ejemplos han sido elaborados por estudiantes de una Ingeniería de Servicios. Imagina lo que podrán lograr dentro de 5 años cuando empiecen a tener todo su potencial desarrollado.

Desde que tengo memoria siempre he querido hacer algo grande en este mundo.

Ser una persona capaz y de provecho. Ser recordado por algo bueno. Ser recordado por ayudar a la gente de mi alrededor a tener una existencia un poco más llevadera. No tengo duda de que sigo siendo ese niño que solo deseaba que, cuando un día no pudiese ayudar más, al menos hubiese dejado un lugar más bonito que el que encontró.

Tras realizar las entrevistas, he reafirmado mis sospechas sobre que la Ingeniería de Servicios es una catapulta hacia el alcance de mi sueño más profundo. Estoy seguro de que si El Señor Lobo volviese a presentarse frente a Tarantino, sus palabras no serían: “Soy El Señor Lobo, soluciono problemas”, sino “Soy El Señor Lobo, Ingeniero de Servicios”.

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